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Deux articles importants dans la presse, pour mieux comprendre la grève des agriculteurs

J’en ai choisi deux. Ils sont en espagnol, navré pour ceux qui ne lisent pas.
Le premier provient de Perfil le second de Pagina12.

Bienvenidos a la Argentina bolivariana

Resulta curiosa la forma en que a veces cierto periodismo presenta las noticias. Según parece, en su discurso del Parque Norte la Presidenta de la Argentina llamó –qué considerada- a dialogar humildemente a quienes encabezaban un lock-out patronal para extorsionar a la población, privar de alimentos al pueblo y pedir el retorno de Videla (sic); a quienes andan fanfarroneando en 4×4 por las autopistas que el gobierno K construyó en el campo argentino, en tanto la pobre gente apenas si tiene para comprarle un Morris Mini Cooper a sus hijas para que den vueltas en la quinta de Olivos; a quienes habitan el oligarca Barrio Norte en vez de vivir en la proletaria Recoleta, veranear en la menesterosa Calafate y trabajar en los degradados suburbios industriales de Puerto Madero; a quienes apenas si pagaban 35% de retenciones en vez de colaborar patrióticamente con el país recibiendo subsidios millonarios en dólares por instruir en las leyes del tránsito a sus camioneros, transportar a sus ciudadanos en cómodos trenes bala, apoderarse de su petróleo o extraer uno a uno los peces del mar; a los ruralistas que gozan de una rentabilidad extraordinaria mientras que las heroicas sociedades matrimoniales argentinas apenas si pudieron cuadruplicar su millonario patrimonio en dólares en estos últimos cuatro años a pesar de que tuvieron que ocuparse, en el ínterin, de desempeñar la Presidencia de la Nación; a los chacareros oligarcas que disfrutan ociosos de sus rentas en el campo y no saben de la pesada tarea de extraer dinero de las máquinas tragamonedas del Hipódromo de Palermo, concesión prorrogada hasta 2032; a los salvajes universitarios que golpearon a los chicos de la salita verde de Luis D’Elía y hasta a cierto periodista patovica que le dio un violento pechazo en el zapato a uno de esos gentiles promotores de la pacificación del país, la armonía entre los argentinos y la unidad nacional.

El cambio dentro del cambio

A ciento diez días de la asunción presidencial, el cambio dentro del cambio ha mostrado su rostro verdadero. La Presidenta de todos los argentinos era de todos los argentinos menos de aquellos que no quieren entender ni comprender (sic) porque piensan distinto; el retorno al mundo era el valijazo de Antonini Wilson y el apoyo a las locuras bélicas de Chávez; la inclusión social era un índice de pobreza creciente gracias a la inflación y uno de indigencia mayor que en cualquier momento de la década del Noventa; el desendeudamiento era una deuda pública de 144.729 millones de dólares, mayor que en el fatal diciembre de 2001; la lucha contra la corrupción era la continuidad de Julio de Vido, el diálogo con una pistola en la cabeza no era el del cordial Guillermo Moreno sino el de los ensoberbecidos productores rurales; la prometida policía autónoma de la Ciudad de Buenos Aires era la habitual Policía Federal declaradora de zonas liberadas y escolta de los grupos de choque liberadores; la impunidad para nadie era la ausencia absoluta de diputados del oficialismo en la sesión en que la oposición intentó declarar imprescriptibles los crímenes de la Triple A la tarde del mismo día del apogeo liberador de D’Elía, vaya casualidad; el único gobierno capaz de gobernar la Argentina era el que en su primera crisis se dedica a acusar a los opositores de desestabilizadores y golpistas; la calidad institucional era el retorno de las patotas en su versión recargada; el país en serio era el festejo de los 20 años de secretariado camionero de Hugo Moyano, la nueva política era el resurgimiento del Pejota en Parque Norte y el federalismo y la redistribución del ingreso eran un nuevo manotazo al campo y las provincias para agrandar la insaciable caja K. Y el que no la entienda irá preso, como prometió Aníbal Fernández amenazando aplicar la ley de desabastecimiento pergeñada por el Gobierno de Perón-Isabel Perón. He aquí la racionalidad, la sinceridad, la sensibilidad y la responsabilidad que invocó la Presidenta. Sean todos bienvenidos a la República Bolivariana de Argentina. Después no digan que nadie les avisó.

Ganado marcado

Por lo que a mí respecta me siento hoy, para decirlo en términos agropecuarios, como ganado marcado y con destino de matadero a través del habitual procedimiento fascista: primero se señala a la futura víctima y se le atribuyen acciones criminales, no importa cuán disparatadas sean, después se repite en todos lados la infamia, finalmente se le da su merecido y se dice que fue un intento de robo o se argumenta que fue la violenta víctima la que empezó. El martes en la Plaza, mientras intentaba convencer a los manifestantes de mantener la calma y evitar las provocaciones, los pacifistas amigos de D’Elía me gritaban “A vos Iglesias, forro de Lilita, te vamos a matar”. Un día después el amigo Luis me señalaba en todos los diarios como dirigente del ARI (sic) a cargo de su patota de universitarios y decía que había volteado de una trompada a uno de sus compañeros, declaración que amplió el día siguiente emanando proclamas sobre su odio visceral a los oligarcas y el porvenir que le espera en la República Bolivariana de Argentina a los indeseables conchetos patoteros, ricos y blancos como yo. Un día después la acusación me sería repetida personalmente en el programa de Mauro Viale por Emilio Pérsico y el diputado oficialista Dante Gullo, mientras la señorita que siempre lo acompaña me gritaba, fuera de sí y fuera de cámara: “Cuidate Iglesias, y decile que se cuide a Carrió”. Cuánto gusto me dio escuchar las igualaciones de los ministeriales Fernández diciendo que estuvo mal D’Elía y también los diputados de la Coalición Cívica, que golpearon a la gente. Qué enorme tranquilidad me da el sentirme protegido por una Presidenta que recibió a D´Elía en la Casa de Gobierno el día anterior a que saliera a liberar la Plaza y que después lo convocó al palco de Parque Norte; la Presidenta de la racionalidad, la sinceridad, la sensibilidad y la responsabilidad. Y qué decir de sus ministros que afirmaron que D’Elía se había ganado ese lugar en el palco ilustre, por si alguno tenía dudas, y pidieron que no se lo demonizara.

Tiene razón la Presidenta: el conflicto no es ya económico sino eminentemente político. El conflicto es acerca de si todos los argentinos tienen derecho a expresarse, manifestarse y peticionar ante las autoridades o sólo los que cuentan con la bendición del gobierno K. El conflicto es sobre si la Plaza de Mayo, la de la Democracia y los Derechos Humanos, es de todos los argentinos o de las patotas que estos días la han privatizado. El conflicto es, brevemente, acerca de la vigencia de la Constitución Nacional. ¿De qué lado van a estar la Línea Fundadora de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, con quienes compartí esa Plaza en los tempranos Ochenta y de cuyo heroísmo en los Setenta no me olvido? ¿Qué va a decir Horacio Verbitsky, a quien creo aún sinceramente preocupado por la vigencia de la libertad de expresión y los derechos humanos? ¿Están hoy con D’Elía mis pocos amigos que son aún funcionarios kirchneristas, los diputados oficialistas que hace pocos días me felicitaron por mis intentos pacificatorios en la última sesión de la Cámara, los escasos miembros de mi familia que aún apoyan al gobierno K?

Después de todo, tiene razón el obediente cortejo ministerial de los patitos en fila. No hay que demonizar a D’Elía: no lo necesita. Delirantes violentos hay en todos lados, aunque no en todos lados se los hace funcionarios. Tampoco es cierto, como dijo D’Elía, que se le soltó la cadena: la cadena se la soltaron desde el Gobierno. La culpa no la tienen él y Pérsico, sino los que le dieron y les siguen dando de comer.
Por Fernando A. Iglesias
Diputado de la Coalición Cívica y autor de “Kirchner y yo”.
Source Perfil

suit maintenant l’Article de Pagina12

El capitalismo agrario y la captura de rentas

Podría creerse que el gobierno de Cristina Kirchner está pagando los costos de una política redistributiva e innovadora con su conflicto con los productores agropecuarios, pero eso no es realmente cierto: en verdad, lo que paga es el costo de una política tributaria y fiscal conservadora, costo que se fue acumulando durante la gestión de su marido, y le ha estallado en las manos por haber tirado demasiado, y mal, de una cuerda ya muy gastada.

La discusión sobre las retenciones al agro suele enturbiarse con algunos malentendidos respecto de su naturaleza e impacto económico que hay que despejar: no son un impuesto a la riqueza ni a las ganancias, sino a la producción, y la diferencia no es menor. Lo pagan fundamentalmente los que producen (por eso los huelguistas del campo se llaman a sí mismos productores, y no sólo para disfrazar una condición patrimonial o de clase que los deslegitimaría, como suponen sus críticos) y los que no forman precios. De allí que ni los oligopolios que exportan ni las empresas procesadoras de alimentos, ni las que producen fertilizantes, ni los intermediarios estén impulsando, ni siquiera acompañando, la protesta: ellos saben que pueden descargar el impuesto bajándole el precio del grano a quienes lo producen, y que por estar dispersos en muchas unidades de distinto tamaño, distantes entre sí, por regla general tienen que ir al pie.

Por otro lado, y para peor, la actividad agropecuaria, contra lo que suponen quienes despotrican contra la “oligarquía terrateniente parasitaria y rentista”, tiene poco que ver con las actividades extractivas, ellas sí esencialmente rentistas, como son las mineras o petroleras: los que producen en gran medida son capitalistas de riesgo, no propietarios, o sólo parcialmente propietarios. La pregunta que con todo derecho ellos se hacen es por qué un capitalista agrario tiene que correr, además de con el riesgo propio de su inversión, y los impuestos comunes a todos los demás capitalistas, con otros que deprimen puntualmente el precio de sus productos, independientemente de si pierde o gana, y cuánto gane, produciéndolos.

La respuesta del Gobierno durante estos años ha sido que los precios internacionales excepcionales y la política oficial de mantener el tipo de cambio elevado justifican que el Estado, de un lado, retenga parte de las ganancias extraordinarias que la actividad reporta y, del otro, haga lo posible para refrenar los precios internos de los alimentos. Pero lo cierto es que esas dos razones han sido horadadas en los últimos tiempos, a medida que los costos e insumos fueron elevándose en dólares, la rentabilidad se achicó, y sobre todo se concentró: es decir, en el campo se sigue ganando dinero, pero cada vez está peor distribuido el esfuerzo y la rentabilidad, y ésta se concentra en los propietarios y en los que forman precios.

¿Por qué entonces, puede preguntarse el productor, no se cambia de política? ¿Por qué, por ejemplo, no se mejora la administración de los impuestos al patrimonio y, sobre todo a las Ganancias, instrumento universalmente usado para redistribuir la riqueza? La respuesta no es ya económica, sino política. Porque no es que no haya habido oportunidades para una reforma tributaria o para mejorar la administración de esos impuestos. Se prefirió no hacer ni lo uno ni lo otro: se dejó incluso por el camino varios proyectos de ley que apuntaban en esa dirección, generados en el propio oficialismo. En parte, porque se prefirió el camino más fácil en términos administrativos y de asignación de costos: las retenciones son más fáciles de cobrar, basta con parar un inspector en cada puerto, y su impacto como vimos se disipa hacia abajo en la cadena productiva, evitándose un conflicto frontal con las grandes empresas, que ven con malos ojos se meta mano en los precios, pero verían mucho peor se haga lo mismo con sus cuentas y sus beneficios, Pero, por sobre todo, se evitó una reforma de ese tipo porque habría implicado compartir más recursos con las provincias, y por tanto más poder con los gobernadores, dado que Ganancias es coparticipable. Nada más alejado de los deseos de los Kirchner.

Pero, si esto es así, el error del gobierno nacional ha sido mayúsculo, no sólo al jugar a la polarización entre productores y consumidores, enajenándose sectores que lo apoyaban (recordemos que en octubre le fue mucho mejor entre la clase media de los centros agrícolas que en la de las grandes ciudades), sino depositando en los gobernadores el monopolio de la voluntad y oportunidad para negociar: a ellos no les conviene en lo más mínimo que el entuerto se resuelva pronto y sin costos para la Nación.

El problema más serio, en lo inmediato al menos, es el de la polarización. Ella le fue muy útil al kirchnerismo hasta hace poco para alinear a sus seguidores y dispersar a sus adversarios, pero parece que ahora está sucediendo lo contrario. Y lo peor es que, ante las evidencias al respecto, la nota de violencia que toda polarización contiene tiende a reforzarse. El gobierno nacional debería tomar nota de los riesgos que corre por este camino, no sólo en relación con sus bases de apoyo, sino en su capacidad de mantener el orden, y recordar que ya en el final del primer peronismo se quiso refrenar las críticas que generaban las políticas económicas, no tanto por su amplitud reformista y audacia distributiva como por sus deficiencias en ambos aspectos, con un igualitarismo discursivo cada vez más virulento, y éste fue tan potente en movilizar el antagonismo de clase que ni el mismo Perón pudo lidiar luego con él.
Por Marcos Novaro
Sociólogo y profesor de la UBA, investigador del Conicet.
Source : Página12


3 réponses à “Deux articles importants dans la presse, pour mieux comprendre la grève des agriculteurs”


  1. icone de Gravatar 1 phiyl 1 avr 2008 à 13:15 phiyl, 1 avril 2008, 13h15

    Iglesias est bien UN des meilleur journaliste et intellectuel de ce pays.
    Te recommande, si ce n’est pas déjà fait, de lire son “Kirchner y YO”.
    Saludos.

  2. icone de Gravatar 2 Cordobés 1 avr 2008 à 13:32 Cordobés, 1 avril 2008, 13h32

    C’est vrai, ce n’est pas facile de trouver la neutralité dans les pages argentines. Qu’en est-il en France??
    Le site du grand quotidien français Lemonde.fr, publie aujourd’hui un article de sa correspondante à Buenos Aires Christine Legrand. Enfin un journal français va enfin traiter la crise grave qui touche notre pays depuis plus de 2 semaines…

    Non, l’article intitulé “Les bidonvilles de Buenos Aires, nouveau combat des Mères de la place de Mai” traite de l’action sociale des mères de a place de Mai dans les villas miseria, une initiative soutenue par les Kirchner, un “couple présidentiel qui revendique son passé de militants péronistes de gauche dans les années 1970 et a fait des droits de l’homme une priorité de leurs gouvernements successifs”.

    Ne connaissant pas bien Buenos Aires, je me garderais de porter un jugement sur ce programme. Les inégalités sont un problème dans notre pays, et toute initiative pour y remédier est respectable, du moment qu’il y ai de la transparence.

    Mais comment cette journaliste, qui est pourtant sur le terrain, peut-elle passer sous silence la corruption, le clientélisme, les incompétences de ce gouvernement… Juste une note intitulée “la colère des gauchos” il y a plus de 2 semaines, et depuis plus rien…Elle ne fait preuve d’aucune objectivité, et c’est par sa faute qu’aujourd’hui en France certaines personnes pensent que les kirchners sont de grands démocrates dévoués corps et âme au peuple argentin…

    C’est désolant! dire que le mauvais travail de Christine Legrand est payé en Euros… Elle devrait être virée sur le champ, et sa paye redistribué aux blogueurs comme vous ou le petit Hergé.

  3. icone de Gravatar 3 Pepe 1 avr 2008 à 14:27 Pepe, 1 avril 2008, 14h27

    D’accord avec Cordobes. En cherchant un article sur le site du Monde.fr traitant de la “crise agricole” qui traverse le pays, quelle ne fut pas ma surprise en y voyant cet article daté d’aujourd’hui sur les abuelas de la place de Mai et les bidonvilles… désolant Le Monde…

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